No es secreto de Estado la pelea que existe entre el gobierno del ex-presidente Néstor Kirchner y la actual mandataria del país, su esposa Cristina Fernández con el multimedia Clarín.
Esto es consecuencia de la mala o mejor dicha “ausente” relación que tiene la familia K con el periodismo en general.
Todo terminó de agrabarse cuando el diario Clarín presentó en una de sus secciones la caricatura de la presidenta Fernández con una cruz en la boca; lo cual ella lo interpretó como “un mensaje cuasi-mafioso”.
Esto, sumado a los dichos que pronunció en su discurso, en el que se ocupó de lleno a los medios de comunicación del país, y se refiriese a éstos como que: “parece que hay una prohibición decretada en algún lugar de que informar que pasan cosas buenas en la República Argentina es algo molesto”; sumado a los entredichos que tuvo el piquetero Luis D’Elia en el programa “A dos voces” que se transmite por TN conducido por Marcelo Bonelli y Gustavo Silvestre, en el que acusó al grupo Clarín de ser el “monopolio informativo” y de “empuñar el arma en la cabeza de la democracia”, además de decir cosas como: “lo único que me mueve es el odio contra la puta oligarquía”; éstas palabras según dicen los periodistas de Canal 13, fueron avaladas con un guiño político por el gobierno nacional.
Además, otro desencadenante de éste conflicto, entre Clarín y el gobierno K fue el paro agropecuario.
Las declaraciones de la presidenta de la nación hicieron exasperar a los ruralistas cuando escucharon la frase, de la boca de Cristina: “Éste es el piquete de la abundancia”.
Será que cuando las cosas se le está yendo de las manos, porque no siempre se puede manejar un país con soberbia y arrogancia, a nuestra flamante presidenta se le deslizan frases como: “esta vez no han venido acompañados de tanques, esta vez han sido acompañados por algunos generales multimediáticos que además de apoyar el lock out al pueblo, han hecho lock out a la información, cambiando, tergiversando, mostrando una sola cara. Son los mismos que hoy pude ver en un diario donde colocaban mi caricatura, que no me molesta, a mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda en la boca, en un mensaje cuasi-mafioso. ¿Qué me querían decir, qué es lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?”.
Estas declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner, sumado a los problemas que tiene con los medios de comunicación por, irónicamente la incomunicación que existe entre ambos, más los graves problemas socio-económicos que atraviesa el país… No es para pensar que con sus discursos que lo único que producen, en la sociedad argentina, es ruido, la presidenta quiere, como quién dice, ¿salir del paso?
¿Será cierto que el gobierno cree que va a mejorar la realidad ignorándola?